
Neurológicas: Entre las más
frecuentes se encuentran las polineuropatías (especialmente las sensitivas); ataxia;
signo de Babinsky, de forma menos común se puede encontrar incontinencias fecal
y urinaria, afección de pares craneales, incluyendo neuritis óptica y atrofia
óptica. Inician con desmielinización hasta llegar a degeneración axonal y
muerte celular, que pueden no revertir con terapia suplementaria de vitamina
B12. No se ha determinado el grado de relación entre otras alteraciones en
funciones mentales superiores, como demencia, ECV, ateroesclerosis, depresión e
incluso síndromes parkinsonianos, a pesar de esto se puede encontrar hasta
en un 28% trastornos neuropsiquiátricos en pacientes con déficit de cobalamina
en los que aún no está presente la anemia o la macrocitosis.
Hematológicas:
Macrocitosis, hipersegmentación de neutrófilos, megaloblastosis medular.
Gastrointestinales: Glositis de
Hunter (atrofia de papilas linguales que hace que la lengua luzca lisa y
brillante), elevación de lactato deshidrogenada y bilirrubinas e incluso
diarrea y malabsorción. Ocasionalmente úlceras mucocutáneas recurrentes, predisposición
para adenocarcinoma gástrico, como resultado de metaplasia intestinal y
aclorhidria con posterior sobrepoblación bacteriana (creando aminas
carcinogénicas).
Ginecológicas: Atrofia de la
mucosa vaginal e infecciones crónicas urinarias y vaginales (micosis), infertilidad.
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