
Su etiopatogenia es desconocida
aunque la teoría infecciosa tiene muchos adeptos. Otros lo relacionan con la atopía
y eczema de contacto tanto alérgico como irritativo. En líneas generales podría
intervenir mecanismos de autosensiblización, autoeccematización, atopía, infecciones
bacterianas crónicas de origen nasofaríngeo o cutáneo, infecciones por estafilococo
dorado, clima frío, estrés, insuficiencia venosa, deficiencias nutricionales,
higiene inadecuada y alcoholismo.
Desde el punto de vista clínico
se puede clasificar en: 1) Eczema numular verdadero con formas localizadas
y formas generalizadas. 2) Eczema numular en niños que forma parte de
la dermatitis atópica. Las lesiones cutáneas son placas bien constituidas y conformadas
por pequeñas papulovesículas agrupadas que coalescen. Las placas suelen tener forma
de moneda y tamaño mayor a cinco centímetros con bordes imprecisos y en ellas
podemos encontrar a veces costras melicéricas como consecuencia de
sobreinfección por el estafilococo dorado. En otros casos las placas son secas
y descamativas.
Localizan preferentemente en las caras
de extensión de las extremidades, dorso de manos y pies y tronco. En las
piernas de los ancianos y en manos de mujeres jóvenes son muy característicos.
El picor suele ser intenso. Las lesiones aparecen rápidamente pero evolucionan
de forma crónica durante 3-5 años con mejorías y empeoramientos transitorios.
Hay que buscar siempre un foco infeccioso extracutáneo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario