El loxocelismo cutáneo puede adoptar tres presentaciones clínicas: placa livedoide, placa eritematosa y forma edematosa.
La Placa livedoide es la presentación más frecuente, aproximadamente un 90,5% de todas las lesiones cutáneas. Se caracteriza por la aparición, en las primeras 48 h tras la mordedura, de una placa que presenta una mancha violácea dentro de la cual puede existir una o más vesículas o ampollas con contenido hemorrágico o citrino; esto es debido a que se ha demostrado experimentalmente que Loxosceles laeta y Loxosceles reclusa muerden dos veces.


El dolor suele ser importante y durar varios días, debido a que el veneno actúa durante 120 h. La lesión puede evolucionar a una escara o simplemente descamar. La escara se desprende desde la periferia hacia el centro y en ocasiones se puede deprimir debido al compromiso del tejido celular subcutáneo. La escara permanece unas semanas para, posteriormente, desprenderse y dejar una úlcera que puede requerir unos 40 a 50 días para cicatrizar, ocasionalmente, con una cicatriz hipertrófica. El cuadro cutáneo es prolongado y requiere más de 2 meses en algunas ocasiones para su cicatrización, especialmente cuando ha habido escara y úlcera posterior. La infección bacteriana es una complicación que puede aparecer en cualquier momento de su evolución y que hay que tener siempre presente.
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